Bienvenidos/as un día más a mi blog. En el día de hoy me apetece contaros una pequeña conversación que tuve hace dos días con un amigo mío.

Aunque tocamos bastantes temas muy ligados a temas filosóficos, hubo unas aportaciones por parte de ambos que me agradaría compartiros.
La Verdad Absoluta frente a la Ignorancia
Tranquilos, no os alarméis por el título. Es simple y llanamente para captar vuestra atención ya que nadie tiene la verdad absoluta, esta varía en función de la perspectiva de cada uno.
Lo que quiero transmitir en este fragmento es lo que sentimos todos alguna vez en nuestra vida, por lo menos en mi caso, de tener conocimiento sobre algo y que un ignorante (o varios al mismo tiempo) intenten debatirte tu postura.
A mí me ha pasado recientemente en cuanto a la alimentación o el ejercicio físico, unos temas que cuentan con innumerables mitos a sus espaldas.

Cuando comparto algún tipo de conocimiento con gente de edad avanzada sobre este tema suele originar discrepancias: defienden que el uso de proteína en polvo es mala, el ejercicio con pesas es malo. Y ya ni hablar de la alimentación del día a día, de la cual piensan tener conocimiento cuando no es así en absoluto. La única defensa que tienen para sus ideas son que "es lo que se ha hecho toda la vida" o "todo el mundo lo hace así", cosa de la que discrepo y mucho. De hecho vamos a profundizar un poco más en estas frases.
Si hay algo que me irrita últimamente es que la gente considera que lo que haga o piense la mayoría es lo correcto. Si estuviera Platón vivo sin duda alguna se tiraría de los pelos, ¿cómo puede ser posible que la gente se siga respaldando en lo que defienda la mayoría? Simplemente inaceptable.
Imaginemos que en una comida en la que están presentes siete personas hay una que expone una idea de la cual tiene un conocimiento para poder respaldarla. A pesar de ello, el resto de personas que se encuentran en la mesa no comparten su postura, y a pesar de no conocer el tema expuesto deciden ponerse en contra de la idea del individuo anteriormente comentado.
Una opción de cómo podría terminar esa conversación es que la mayoría piense que tienen razón y decirle a la otra persona (la única con conocimiento) que todos le están diciendo que no lleva razón. Esto seguro que os ha pasado a más de uno.
Para concluir, este era el pensamiento que quería exponer: si tenéis un conocimiento sobre algo no os dejéis llevar por las masas ignorantes, defender vuestra idea o guardad silencio pero no dejéis que cambien vuestra postura, ya que es lo peor que podría suceder.
El noble arte de Aprender y Ser Curioso
Si hay algo que he aprendido de las mentes más brillantes que han existido es a ser curioso/a. La curiosidad va a abrirte infinitas puertas a lo largo de la vida pero, ¿es esto todo lo que se necesita para ser sabio?
Como habrás podido imaginar, la respuesta a la pregunta anterior es negativa: no puedes quedarte curioseando todo lo que te rodea sin tomar acción, sin aprender. Lo que va ligado a la curiosidad, en mi opinión, es el aprendizaje. Solo uniendo estas dos potentes herramientas vas a poder llegar a ser un verdadero sabio.
Ser curioso sin más solo va a hacer que te pases toda la vida fantaseando y sorprendiéndote con todo lo que te suceda. Sin embargo si a esto le añades las ganas de aprender entonces podrás adquirir conocimiento de una manera fugaz.
Recuerda, como dijo Albert Einstein: "No tengo ningún talento especial, solo soy apasionadamente curioso".
Mi contacto:
- Correo: fraan.alvarezz01@gmail.com
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